Actividad no es productividad

Publicado el 29.03.2009

Cuando el ser humano entiende que es la corona de la creación de Dios, también reconoce el privilegio y la responsabilidad que tiene como tal.

Si vamos al libro de los inicios nos damos cuenta que todo fue creado con un propósito especifico para que al funcionar produzca un fruto, y no sea simplemente una actividad más. En génesis 1:1-28 Vemos la productividad en acción. Y en génesis 8:22 encontramos la palabra de garantía de Dios.

Con esta base bíblica no debemos perdernos divagando o vacilando por allí mientras estamos en alguna actividad, sino recordar que más que eso somos seres productivos, y con propósito. Recordamos de nuevo las palabras del canto: “no basta solo con cantar, no basta solo con decir, no es suficiente solo con querer hacer, es necesario morir”   Jesús declara a la gente y sus  discípulos Marcos 8:34 “si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”.   Esto fue dicho por Jesús  en respuesta a la actividad que Pedro quería realizar, aparentemente buena.

Con lo anterior comprendemos que actividad no siempre es productividad, por lo que debemos examinar cada día nuestras actividades por sencillas que estas sean, tanto las naturales como las espirituales. Cuando una actividad se convierte en una rutina nada más, pierde su valor y propósito y se hace improductiva.

Examinemos:

•    Nuestra relación con Dios, no está siendo solo una actividad religiosa, es productiva.
•    Nuestra relación conyugal, es rutinaria, o productiva
•    Nuestra relación con los padres y con los hijos, es productiva
•    Nuestra relación laboral, es rutinaria o productiva

Muchos cristianos dicen yo quiero trabajar para Dios, pero no me dan privilegio, no me toman en cuenta.  Animo descubre tu talento y habilidad y ponlos a funcionar y te convertirás en un cristiano productivo para la gloria de Dios.

En 2da.de Corintios 5:17 al 21, encontramos el doble privilegio que se nos fue dado por el Señor: Primero, atabes del sacrificio de Jesucristo, Dios nos reconcilio con El y ya no nos tomo en cuenta nuestros pecados.  Segundo, nos entrego y nos encargo el oficio de la palabra de reconciliación para que la compartamos.   La forma o el método que utilicemos para compartir la palabra, no es la prioridad, lo importante es que se haga.

Entonces entendemos que como hijos de Dios, todos somos privilegiados y debemos hacer todo, ya sea de hecho o e palabra para la gloria de Dios.

Amen

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