Visión y Relación
La palabra de Dios nos enseña la mejor manera de cómo una visión puede continuar o correr a otras generaciones para que no se pierda el propósito.
Muchas personas sin que necesariamente sepan que es el método divino, lo utilizan en la vida a nivel familiar, cuando transmiten a sus hijos lo que desean que alcancen en el futuro. Lo hacen utilizando el ejemplo y la influencia directa de cada día en una convivencia o relación. Por ejemplo el padre o la madre que se dedican a un oficio o profesión, no necesitan muchas veces forzar a sus hijos a que ellos se inclinen por seguir la misma carrera u oficio, ya que por el hecho de la relación diaria en sus quehaceres se va transmitiendo la influencia de una forma directa, a tal grado que resultan en la mayoría de los casos estudiando y preparándose en la misma rama.
Por tal razón es de suma importancia que como adultos cuidemos bien no solo lo que respecta al área laboral o profesional, sino más aún la forma en la que nos comportamos y expresamos, ya que los hijos son influenciados para comportarse y expresarse de la misma manera. De allí el dicho:
De tal palo, tal astilla
Si una persona sin ser parte de la iglesia de Jesucristo, practica en su diario vivir el principio de influencia por medio de la relación, con mucha más razón nosotros estamos llamados a poner en práctica el método divino para formar así en nuestras generaciones los propósitos de Dios. Pero lamentablemente hemos dejado que la influencia del humanismo, filosofías y religiones nos distraigan, emboten la mente y nos arrastren a utilizar sus métodos que muchas veces nos hipnotizan y nos llevan a vivir una vanagloria, deshonrando así a quien decimos amar con todo nuestro ser. El Señor Jesucristo.
Jesús, nuestro máximo exponente y practicante de cómo recibir y transmitir la visión divina, nos dejo la enseñanza y el mandato para que le obedezcamos:
Vayan y anuncien las buenas nuevas, y hagan discípulos enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado. Jesucristo. Marcos 16:15 y Mateo 28: 19 y 20
Si la iglesia vuelve a la obediencia de su Señor, en el cumplimiento del método divino; Entonces nuestras generaciones podrán cumplir con el plan original establecido desde el génesis. De ser administradores y no dueños, de señorear sirviendo y no estar sometidos y en el servilismo.
El método práctico y ampliamente conocido, pero muy poco practicado para cumplir con el propósito divino, es: El Discipulado.
Continuara.




