Dios es la fuente de nuestra esperanza y fé
Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo. Romanos 15:13
Propósito: El deseo de Dios es que seamos persuadidos a fortalecer nuestra esperanza en el Señor.
La esperanza puede ser afectada por:
Dificultades: No debemos basar nuestra esperanza en las circunstancias. Cuando arrestaron a Jesús, los discípulos perdieron toda esperanza y abandonaron a Jesús. Mateo 26:56 dice que todos los discípulos, dejándole, huyeron.
Duda: La esperanza y la fé van unidas. Dudar es el opuesto de tener fé, de hecho Santiago 1:6 dice
El que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra.
Impaciencia: No es nuestra responsabilidad ayudar a Dios. Dios prometió a Abraham que iba a ser el padre de una gran nación pero su esposa Sara, era estéril. Génesis 16:1-3 cuenta que Sara se adelantó, queriendo ayudar a Dios, le dió su sierva Agar a Abraham y el resultado fué Ismael, el padre de los árabes.
¿Cómo podemos entonces recuperar o fortalecer nuestra esperanza y la fé en nuestro Dios?
Dios quiere que pongamos toda nuestra confianza en Él. Proverbios 3:5 dice:
Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propio entendimiento.
Deléitate en el Señor Salmos 37:
No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad, porque como hierba serán pronto cortados y como la hierba verde se secarán.
Confía en Jehová y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.
Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz y tu derecho como el mediodía.
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