El Espíritu Santo y Jesús
Como hijos de Dios debemos anhelar vivir con la llenura y el poder del Espíritu Santo, porque solo de esa manera podremos cumplir el propósito que nos fue encomendado.
La llenura y el poder del Espíritu Santo es un tema que ha causado controversia, no por el tema en sí, sino por la interpretación que se le ha dado a través de las diferentes manifestaciones que tienen o se dicen tener. Por lo que debemos acudir a las Escrituras y aprender sabiamente. El mejor ejemplo de llenura y de la manifestación del poder del Espíritu lo vemos en la vida de Jesús y los primeros apóstoles.
La Escritura nos enseña que Jesùs fue engendrado por el Espíritu Santo Lucas 2:35. Y la última vez que sabemos de Él es cuando regreso con sus padres después de haber estado en el templo con los principales sacerdotes, y eso fue a los doce años.
De nuevo aparece en la escena bíblica al momento de ser bautizado por Juan en el Jordán, y es allí donde el Espíritu Santo lo llena con su poder Lucas 3:21-22. Para luego llevarlo al desierto para ser probado Lucas 4:1-2. Y es hasta después de cuarenta días que permaneció en el anonimato, regresa para enseñar en las sinagogas.
Es en ese momento cuando su fama se extiende por muchos lugares, debido a la presencia y al poder que ahora estaba con Él.
Los versículos 18 y 19 del mismo capítulo cuatro nos muestran el propósito de la llenura del Espíritu; La cual inicia con compartir las buenas nuevas, sanar a los quebrantados de corazón, pregonar libertad a los cautivo, dar vista a los ciegos, poner en libertad a los oprimidos y anunciar el tiempo de gracia.
Jesùs realizo todo su ministerio aquí en la tierra bajo el poder del Espíritu, y antes de regresar a la presencia de Dios Padre, les dijo a sus discípulos que ellos serian llenos del mismo poder para continuar con la obra que Él había iniciado. Y es en hechos capitulo dos en donde vemos que sus seguidores son llenos del Espíritu y al igual que Jesùs, lo primero que hacen es proclamar el evangelio.
Conclusión: Si decimos estar llenos del Espíritu, con la unción que Él nos da, y no estamos compartiendo el evangelio como lo hizo Jesùs y los primeros seguidores, entonces que estamos haciendo…




