El evangelio no solo es verbal
Como pueblo de Dios estamos llamados a proclamar, anunciar, dar a conocer las buenas nuevas del perdón otorgado por Dios por medio de Jesucristo. Pero debemos recordar que ese anuncio debe ir acompañado de un buen testimonio para que pueda ser mejor recibido.
San Agustín dijo: “prediquemos y si es necesario hablemos”
El apóstol Pedro en su carta nos recuerda de algunas actitudes que no debemos pasar por alto mientras vamos de paso por este mundo, ya que somos peregrinos y extranjeros (1ra Pedro 2:9 al 3:17).
Si recordamos que no pertenecemos a este mundo, entonces no nos aferraremos al sistema y tendremos presente siempre que debemos dejar una buena huella.
Con la ayuda del Santo Espíritu podemos vencer los deseos egoístas y malsanos que se levantan dentro de nuestro ser.
Como hijos de Dios estamos llamados a que nuestro comportamiento ante nuestros superiores pueda ser ejemplar, aún con los difíciles de soportar.
>La buena conducta de la esposa creyente al enfocarse más en su interior que en las casas externas, de esa manera podrá influenciar a su esposo para que también se convierta al Señor. Con actitudes de respeto y sujeción. De igual manera el esposo creyente debe rendir su actitud machista y tratarla con sabiduría y delicadeza, entendiendo que delante de Dios tanto ella como el tienen el mismo valor.
También somos llamados a no reaccionar con venganza ante nadie, sino a encomendar toda causa al Señor, siendo compasivos, fraternos, misericordiosos y amigables. También a prepararnos para poder presentar defensa de nuestra esperanza ante todo aquel que la demande, pero dicha defensa debe ser con mansedumbre y respeto como conviene a los hijos de Dios.
Algo que no debemos olvidar también, es que tenemos que enfrentar algunos sufrimientos por la causa de Cristo cuando sea necesario, pero que así como El padeció por amor a nosotros; Ejemplo nos ha dejado para que sigamos sus pasos.
Finalmente recordemos que la vida cristiana no consiste solo en experiencias sensacionales, emocionales o sentimentales; Sino más bien en el conocimiento, sometimiento y obediencia de su Palabra.








