Nacidos para compartir
Siempre habrá alguien con quien compartir las buenas nuevas del amor de Dios.
Al leer las Sagradas Escrituras nos encontramos con diversos relatos que nos exhortan a cumplir con tan digna tarea.
En esta ocasión recordaremos aquel momento en la historia de los habitantes de Samaria, relatada en el 2do. Libro de los Reyes capitulo 6 y versos del 24 al 33 y todo el capítulo 7. Este fue un momento muy duro para ellos ya que estaban enfrentando una hambruna terrible a tal grado que algunos llegaron a practicar el canibalismo. Pero en medio de esa situación extrema y desesperante, Dios interviene por medio de su siervo trayéndoles una respuesta de esperanza.
Es entonces cuando aparecen en escena aquellos cuatro hombres leprosos que al igual que todos estaban a punto de morir, pero toman una decisión de riesgo
que fue respaldada por la mano de Dios, haciendo un milagro. Trayendo así el inicio de la respuesta que salvaría posteriormente a toda una comunidad.
Es aquí en donde se presenta la oportunidad para compartir la buena noticia a todos aquellos que con urgencia la necesitaban. Y en efecto una vez más la palabra de Dios cobra vida trayendo la respuesta precisa a los necesitados de Samaria.
Al igual que aquellos leprosos tomaron la decisión de no disfrutar solos la bendición, sino de compartirla para que todos fueran beneficiados. Hoy nos corresponde a nosotros llevar a los que se encuentran en tinieblas y sin Dios en el mundo, la buena noticia del perdón de sus pecados por medio de Jesucristo. Y así reconciliar a las personas con Dios.
Pongamos al servicio de Señor todos aquellos talentos y habilidades que tenemos y en donde estemos. Recordando que todos estamos sirviendo a tiempo completo. Porque sea de palabra o de hecho debemos hacerlo para Dios.




