¿Solo los perfectos agradan a Dios?
En nuestra sociedad podemos ver a diario que a todo nivel se realizan acciones, actividades, manifestaciones o aún esfuerzos por dar algo que sabemos agradara a una persona de quien se tiene aprecio, respeto, admiración, cariño y amor. Esto se hace con libertad, espontaneidad y gozo, ya que es la manera de reconocer y agradar a ese alguien.
Recordemos que esto se relaciona con lo que Jesús enseño cuando alguien le preguntó acerca de cual era el gran mandamiento, y él responde, que consistía en el amor a Dios y al prójimo.
Ahora la pregunta, ¿puedo yo agradar a Dios?; Muchos aún sostienen que es imposible porque no somos perfectos. Y la respuesta es, si puedo y debo hacerlo a pesar de.
Las escrituras sagradas por medio de ejemplos de personas no perfectas nos enseñan como podemos agradar a Dios. Tal es el caso de David de quien el mismo Señor dice: “Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón”
El primer libro de Samuel en el capítulo 13 nos muestra como el rey Saúl es desechado por Dios porque no le agradó desobedeciendo su mandamiento, y allí mismo Dios que conoce los corazones que saben agradarle, escoge a David aún cuando sabía de antemano su proceder no perfecto.(Segundo Samuel capítulo 11 y Hechos 13:22).
Comparemos las actitudes de Saúl y David y saquemos nuestra conclusión: 1ro. Samuel 15:30 y 2do. Samuel 12:13.
No caigamos en la trampa de querer aparentar lo que no es delante de los demás, pensando que Dios no se da cuenta, sino mantengamos un corazón con la actitud de arrepentimiento para agradar al Señor. Seamos la persona que reconoce sus faltas primero ante él sin tener que ser perfecto.

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