Dia de oración Global
Oremos a una sola voz:
Oración por las Naciones
La oración siguiente fue compuesta por miembros del Concilio Internacional de Oración. Ha sido traducida a muchos idiomas diferentes y será leída al unísono en casi todas las asambleas del Día Global de Oración. Para una traducción en otro idioma, por favor visite www.globaldayofprayer.com.
Oración por las Naciones
“alzaron unánimes la voz a Dios…” —Hechos 4:24
Dios Poderoso – Padre, Hijo y Espíritu Santo,
Unidos con creyentes de todo el mundo nos juntamos hoy para glorificar Tu nombre.
Reconocemos que Tú eres el Creador del cielo y la tierra.
No hay nadie como Tú, santo y justo en todos Tus caminos.
Nos sujetamos a Tu autoridad y soberanía como Rey del universo.
Oramos a una voz, cediéndote el trono de nuestro corazón, para honrarte ante todo el mundo.
Señor y Dios, sólo Tú eres digno de nuestra alabanza y adoración.
Padre nuestro en el cielo,
Gracias por amar tanto al mundo.
Diste a Tu único Hijo Jesucristo a morir en la cruz por nuestros pecados para ser reconciliados contigo.
Gracias por darnos el derecho de llamarte Padre y ser llamados Tus hijos.
Nada nos puede separar de Tu amor.
Gracias Padre por adoptarnos en Tu familia a través de Jesucristo nuestro Salvador.
Señor Jesucristo,
Sólo Tú eres digno de abrir los libros de la historia pues Tú fuiste inmolado y nos has redimido con Tu sangre.
Proclamamos que eres la Cabeza de la Iglesia y Señor del cielo y la tierra.
Llama a gente de toda tribu y lengua a ser Tus seguidores para que Tu bendición traiga consigo transformación entre los pueblos.
Que Tu Reino sea establecido en toda nación para que los regidores gobiernen con rectitud y justicia.
Y que Tu Nombre sea exaltado desde que sale el sol hasta que se pone.
Cristo Jesús, eres el Salvador del mundo y Señor de toda la creación.
Padre de misericordia y gracia,
Reconocemos que hemos pecado y que nuestro mundo está bajo el poder del pecado.
Nuestros corazones se estremecen ante la injusticia, el odio, y la violencia.
Nos avergüenza la opresión, el racismo y el derramamiento de sangre en nuestro mundo.
Lamentamos la pérdida de vidas inocentes por asesinatos, guerras y terrorismo.
El orgullo y la rebeldía han destruido nuestros hogares y dividido nuestras iglesias.
Nuestras vidas están contaminadas por el egoísmo, la avaricia, idolatría y lujuria.
Hemos causado dolor a Tu corazón y deshonrado Tu Nombre.
Rogamos por Tu misericordia y Tu ayuda para arrepentirnos de todo corazón.
Dios de misericordia, perdona nuestros pecados. Derrama tu gracia y sana nuestra tierra.
Espíritu del Dios viviente,
Fuera de ti, nada podemos hacer.
Transforma a la Iglesia a la imagen de Jesucristo.
Desata Tu poder para sanar enfermos, liberar cautivos y consolar afligidos.
Derrama tu amor en nuestros corazones y llénanos de compasión para poder responder al llamado de los indigentes y los hambrientos, y poder acoger a los huérfanos, las viudas y los ancianos.
Danos sabiduría y entendimiento ante los problemas tan complejos que enfrentamos hoy día.
Ayúdanos a usar los recursos naturales para el bien de todos.
Espíritu Santo, necesitamos Tu consuelo y consejo. Transforma nuestros corazones.
Señor Jesucristo,
Porque estabas muerto mas ahora vives; y porque el Padre te ha dado un nombre sobre todo nombre, triunfarás sobre todos los poderes del mal.
Derriba las fortalezas e ideologías que entorpecen el conocimiento de Dios.
Quita el velo de oscuridad que cubre los ojos de los pueblos.
Subyuga el mal que promueve la violencia y la muerte.
Trae libertad de la opresión demoníaca.
Rompe el dominio de la esclavitud, la tiranía y la enfermedad.
Llénanos de valor parra predicar Tu Palabra sin temor, e interceder fielmente por los perdidos.
Dios Todopoderoso, guárdanos del mal.
Rey de Gloria,
Ven a completar Tu obra en nuestras ciudades, pueblos y naciones.
Elevamos nuestra voz junto con creyentes de África, de Asia, del Medio Oriente, de Europa, de Norte, Centro y Sur América, de Australia y de las Islas del Pacífico, y al unísono clamamos:
¡Alzad, oh puertas, vuestras cabezas! ¡Y alzaos vosotras,
puertas eternas, y entrará el Rey de gloria!
Al aumentar Tu obra en la tierra y ver Tu bendición abundar sobre las naciones, te buscará la gente preguntándose: “¿Quién es este Rey de gloria?”
Y juntos clamaremos:
¡El Señor Todopoderoso!
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
Ven llena la tierra con Tu gloria como las aguas cubren el mar.
El Espíritu y la Novia claman:
¡Amén! ¡Ven Señor Jesús!








